martes, 24 de julio de 2012
La hipocresía política consiste en esconder las vergüenzas propias y exaltar las ajenas
BENJAMIN Afonso
La democracia, ya saben ustedes, es el menos malo de los sistemas de Gobierno aunque se puede ver empeorado en función de sus protagonistas políticos, cosa que ocurre en nuestro país desde hace décadas. Las noticias que nos llegan son para temblar. La crisis económica es el tema central de cualquier conversación. Hablamos de ella tanto que nos hemos convertido en economistas y nos atrevemos a dar soluciones al peliagudo problema, que no sólo afecta a España sino al resto del mundo mundial. No se habla de otra cosa. Las tertulias en radio, televisión y medios escritos se encargan de atiborrarnos sobre el asunto. Luego; nosotros, lo continuamos en nuestras reuniones familiares, en el bar, la cafetería y hasta cuando acudimos al sepelio de algún amigo o familiar. Algunos haciendo un poco memoria- cada vez menos- evocan la etapa del socialista Rodríguez Zapatero que, en su empeño por desarrollar una política social de altos vuelos dejó el erario público más limpio que un escoplo.
Ahora la gente del PSOE, que es muy demócrata, anda por ahí, como alma en pena, planteándose con desconsuelo un argumento muy razonable: si esta vez no han podido ganar al PP es por culpa del dichoso Zapatero que, al poco tiempo de llegar al poder descubrió lo fácil que es disparar con pólvora del Rey, condonando deudas a otros países, por poner un simple ejemplo.
Con la llegada de los populares al Poder, Rajoy se empecina en cargar las tintas de todos los males económicos a los sectores sociales más desfavorecidos.La cultura y la medicina, que ya estaban enclenques han sido las más perjudicadas. Mientras que los casos de corrupción siguen salpimentando la vida de los españoles. En definitiva, todos aquellos que depositaron su confianza en los peperos andan- no sin razón- defraudados. Se han dado cuenta que el problema no es de fácil solución. Pero ya se sabe, el pueblo así lo ha querido. La estructura democrática se vertebra sobre un hecho perfectamente discutible que es la voluntad de las mayorías. Con todo, considero que aunque diez millones de ciudadanos digan que la Tierra es plana seguiré pensando que es redonda y algo achatada por los polos. O lo que es lo mismo, que una cosa es que las mayorías impongan su voluntad a través de la democracia y otra cosa que tengan razón. Pueden tener la razón de la mayoría, pero no la razón de la razón. La mala opinión que tengo de las masas me inclina a pensar en lo peor, pero la visión de la realidad nacional me hace temer que en el fondo la gente se ha dado cuenta de que casi todos son iguales en todos lados. Puestas así las cosas, el dilema está en saber qué hacemos de cara al futuro.
La hipocresía política consiste en esconder las vergüenzas propias y exaltar las ajenas. A Rajoy y a todo su gobierno le está cayendo una lluvia de azufre porque en tan poco tiempo de estancia en el Poder, algunos de sus planes y promesas con las que se presentó a las elecciones se alejan mucho de la realidad.
Hasta hace muy poco parecía que la mayoría de este país consideraba a los socialistas como el arquetipo de la mamandurria nacional. Después de las pasadas elecciones generales hay que concluir que los ciudadanos se han dado cuenta, que han refrendado de nuevo la cultura del pelotazo y del rodillo. El Partido Popular aplica la misma política que Zapatero: el enchufismo y la financiación de la banca, curiosamente los culpables de meter al país en un callejón sin salida.Y es que algunos han aprovechado el noble ejercicio de la política en una profesión, casi en una casta.
El PP está aprendiendo la primera gran lección: una cosa es hablar desde la oposición y otra muy distinta desde el gobierno. Además, podríamos hablar de una crisis ética. Lo que pasa es que la ética y este país han vivido siempre con separación de bienes, de pena.
jueves, 19 de julio de 2012
La muerte del bosque
Por Benjamín AFONSO
MAR y bosque conforman la síntesis de la isla.
El mar, como camino de la aventura; el bosque,
como regazo de la tradición.
Por nuestras costas vinieron las razas que luego,
a la sombra del bosque continuaron su camino.
Coronando las altas cumbres de la isla,
el bosque que es como una verde cabellera
que el viento despeina, muere hoy abatida
por el fuego que sube por los barrancos
abruptos devorando el paisaje de los siglos...
martes, 10 de julio de 2012
La gente buena y piadosa
Benjamín AFONSO
Mírales, los domingos la gente buena y piadosa acude, congregada por un sonido invisible, que nace en sus corazones, hasta las puertas de los templos donde la carne efímera recordará que existe otra vida más allá de la vida. Sobre la ciudad se extiende la luminosa invasión de un sol que dibuja alargada todas nuestras sombras. En una esquina varios jóvenes recogen firmas contra la droga y reparten folletos donde se hace propaganda de la salud y el deporte. En otra parte de la ciudad también hay gentes que ocupan su tiempo en cosas hermosas: un grupo de monjas recorre las calles, portal a portal, subiendo penosamente escaleras y llamando a todas las puertas, para recaudar dinero con destino a los pobres que alberga en sus asilos.
En varios periódicos se publica gratuitamente, por supuesto, un anuncio altruista; el número de una cuenta corriente donde puede ingresarse cantidades de dinero destinadas a las mujeres y niños (no se habla de los hombres en el anuncio, pero se les supone incluidos) que se encuentran al borde de la muerte en Somalia. Por la calle principal de la ciudad desfila una silenciosa manifestación de homosexuales y lesbianas para reivindicar a amarse en libertad y sin tapujos, aunque algunos marchan con el rostro cubierto con un pañuelo.
En los templos, los sacerdotes hablan hoy del hijo prodigo que regresa al hogar para verse colmado de bendiciones por su padre y de envidias por sus hermanos. Es domingo en la ciudad bajo el sol y el ejército de los que luchan por el amor, en sus muchos frentes, combate de nuevo.
La gente buena y piadosa, las monjitas postulantes, los saludables jóvenes que luchan contra la droga, los sacerdotes y sus fieles, no han leído la pequeña noticia, a una columna, en los diarios de la mañana. Una niña que esperaba un trasplante, murió sin que llegara el órgano que necesitaba.
Cada día, la gentes buena, la gente piadosa, se muere de golpe y porrazo. Se mueren, sin más, o se les muere algunos de los suyos. Y la gente buena, la gente piadosa, la gente que cree en el alma, meten los cuerpos que ya no son nada dentro de una caja y los esconde bajo tierra, para que se pudran.
La gente que cree en las almas acaba creyendo en los cuerpos y no permite que los riñones, o el hígado, o el corazón de los restos de un familiar, salve otra vida. La misma gentes que escucha como Jesús le grita a Lázaro que salga de la tumba se tapa los oídos para no escuchar el silencioso alarido de una niña que le pide un trozo del cuerpo cuando no sea más que una piltrafa inútil. La gente piadosa quiere pudrirse entera porque es inculta y temerosa. La gente buena y piadosa combate este domingo luminoso por el bien. . Al mediodía llevarán flores al cementerio. Rezarán delante de una lápida, sabiendo que debajo ya no queda nada de aquella sonrisa. Y pasarán las páginas con la noticia de la muerte de Inmaculada, con 27 meses apenas de vida, sin saber que también se mata por ignorancia. Son gentes buenas y piadosas que quieren que sus muertos se hagan polvo enteros.Y con todo, uno se da cuenta que esto es una mierda, un disparate. Vivimos en una sociedad inculta, que prefiere-insisto-enterrar a sus muertos a sabiendas de que hay otras personas que necesitan de un corazón, de un hígado o de un pulmón, la única forma que Inmaculada y otras tantas personas hubieran impedido el paso inexorable de la muerte, y ahora podrían estar sentados a nuestro lado, respirando, riendo, disfrutando del sol esplendido de este domingo pero esta visto que los españoles, la gente buena y piadosa sólo quiere la carne perdurable y resurrecta de la fe.
viernes, 1 de junio de 2012
José González Alonso, artífice material y espiritual de las alfombras del Corpus de La Orotava
BENJAMÍN AFONSO
Se cumplen casi dieciséis años de la pérdida del insigne artista, José González Alonso. En estas fechas no podemos menos que recordar al sucesor de Tomás Machado Méndez-Fernández de Lugo, quien, en el año 1940, dio al monumental tapiz de la plaza del Ayuntamiento toda la extensión que actualmente ocupa. González Alonso mostró al mundo, durante muchos años, el difícil arte de confeccionar las alfombras con tierras naturales del Teide.
A través de los años el arte de las alfombras ha experimentado cambios, nuevas orientaciones, especialmente desde que a José González Alonso, en el año 1989, le sustituyeran como director artístico de las alfombras de la plaza del Ayuntamiento, decisión que, a juicio de sus amigos más íntimos, le afectó de tal manera que "le llevó a la muerte".
Desde entonces el magno tapiz elaborado con tierras naturales ha ido perdiendo su alto nivel artístico. Opinión generalizada entre los orotavenses y los cientos de personas que, todos los años, por estas fechas vienen a presenciar el arte y la confección de las alfombras.
La diferencia entre el ayer y hoy resulta patente. Y es que ejecutarlas como lo hacía González Alonso, en un verdadero derroche de recursos excelentes, dominando la técnica del dibujo y la perspectiva, utilizando como ingredientes tierras naturales de seis colores diferentes procedentes de las Cañadas del Teide y combinándolos en perfecta técnica pictórica, resulta casi imposible. Cuadros de una belleza impresionante, en los que jugaban la luz y el color, produciendo una admirable sensación de relieve, de volumen, con unas transparencias que transmitían espiritualidad, superada cada año el cariz de una fantástica tapicería.
José González Alonso participó en la elaboración de su primer alfombra, a los 11 años, de la mano de José María Perdigón, su maestro de la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura. Alumno destacado fue, durante más de veinte años, el artífice material y espiritual de la alfombra de La Orotava. Con él se creó el tríptico que tanta fama dio a la Villa durante la celebración del Corpus Christi.
Desde 1974 fue oficialmente director de la Escuela Municipal de Dibujo que lleva el nombre de su maestro José María Perdigón, pasando por su aulas aventajados alumnos que posteriormente han destacado en la práctica de las Bellas Artes.
González se entregó en cuerpo y alma a este quehacer sin tener en cuenta sacrificios y sin esperar nada a cambio, si acaso lo imprescindible para cubrir sus necesidades familiares. Hombre perfeccionista y de acusado carácter consiguió realizar los mejores tapices de la historia.
Se cumplen casi dieciséis años de la pérdida del insigne artista, José González Alonso. En estas fechas no podemos menos que recordar al sucesor de Tomás Machado Méndez-Fernández de Lugo, quien, en el año 1940, dio al monumental tapiz de la plaza del Ayuntamiento toda la extensión que actualmente ocupa. González Alonso mostró al mundo, durante muchos años, el difícil arte de confeccionar las alfombras con tierras naturales del Teide.
A través de los años el arte de las alfombras ha experimentado cambios, nuevas orientaciones, especialmente desde que a José González Alonso, en el año 1989, le sustituyeran como director artístico de las alfombras de la plaza del Ayuntamiento, decisión que, a juicio de sus amigos más íntimos, le afectó de tal manera que "le llevó a la muerte".
| José González Alonso( de pie, a la derecha) confeccionando una alfombra en Londres en 1966 |
Desde entonces el magno tapiz elaborado con tierras naturales ha ido perdiendo su alto nivel artístico. Opinión generalizada entre los orotavenses y los cientos de personas que, todos los años, por estas fechas vienen a presenciar el arte y la confección de las alfombras.
La diferencia entre el ayer y hoy resulta patente. Y es que ejecutarlas como lo hacía González Alonso, en un verdadero derroche de recursos excelentes, dominando la técnica del dibujo y la perspectiva, utilizando como ingredientes tierras naturales de seis colores diferentes procedentes de las Cañadas del Teide y combinándolos en perfecta técnica pictórica, resulta casi imposible. Cuadros de una belleza impresionante, en los que jugaban la luz y el color, produciendo una admirable sensación de relieve, de volumen, con unas transparencias que transmitían espiritualidad, superada cada año el cariz de una fantástica tapicería.
José González Alonso participó en la elaboración de su primer alfombra, a los 11 años, de la mano de José María Perdigón, su maestro de la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura. Alumno destacado fue, durante más de veinte años, el artífice material y espiritual de la alfombra de La Orotava. Con él se creó el tríptico que tanta fama dio a la Villa durante la celebración del Corpus Christi.
Desde 1974 fue oficialmente director de la Escuela Municipal de Dibujo que lleva el nombre de su maestro José María Perdigón, pasando por su aulas aventajados alumnos que posteriormente han destacado en la práctica de las Bellas Artes.
González se entregó en cuerpo y alma a este quehacer sin tener en cuenta sacrificios y sin esperar nada a cambio, si acaso lo imprescindible para cubrir sus necesidades familiares. Hombre perfeccionista y de acusado carácter consiguió realizar los mejores tapices de la historia.
domingo, 13 de mayo de 2012
El Corpus Christi de La Orotava
Buscar 800 cajas de pétalos y 100 bolsas de brezo para confeccionar las alfombras del Corpus Christi de La Orotava no es tarea fácil. La comisión encargada de estos trabajos se encuentra cada año con mayores dificultades para alcanzar este objetivo.La mayoría de las veces se consigue gracias a la colaboración que recibe de algunas empresas y ayuntamientos de la zona que, conscientes del problema, destinan de manera altruista miles de geranios, claveles, rosas y hortensias para que el arte floral y centenario de las alfombras se convierta en la más sublime expresión de la religiosidad y del espíritu creativo de sus habitantes.
La carencia de flores dificulta la confección de las alfombras
Desde que en 1847 se creara la primera alfombra floral del Corpus Christi de La Orotava, a cargo de la familia Monteverde, frente a su vivienda, en la calle Colegio, hasta la fecha se han producido muchos cambios que han provocado una transformación muy importante en el paisaje de la villa.
Si en aquellos tiempos se recolectaba los pétalos de rosas, geranios y otras flores de diversos tonos de los jardines de las familias más adineradas, que solían ser las que promovían la ejecución de las alfombras; en estos últimos años, esta materia prima, fundamentalmente para la creación de los tapices, ha ido escaseando paulatinamente.
La pérdida de zonas verdes, donde muchos vecinos tenían su pequeño jardín, que cuidaban amorosamente esperando la llegada de las fiestas del Corpus para donar sus flores; la sequía de estos últimos años que ha afectado los jardines y al brezo; el intento de copiar la tradición orotavense por otros municipios de la isla en las mismas fechas y el brutal desarrollo urbanístico en el Valle de La Orotava, está poniendo en serio peligro el arte floral de las alfombras.
Confección
Para cubrir el recorrido procesional se necesitan, como mínimo, 80 cajas de pétalos, 100 bolsas de brezo, vinagreras, espigas, retamas, etc...
Tarea harto difícil porque ya no sólo es la preparación de los vegetales sino que se añade el grave problema para conseguirlos. La comisión organizadora viene haciendo un gran esfuerzo, destinando 20 personas para que visiten los diferentes municipios de la isla, de forma desinteresada, logrando de algunos ayuntamientos y empresas de cultivos ornamentales un importante número de plantas. Además, un día antes, unas 100 mujeres comienzan a deshojar las flores, separándolas por colores y matices. Otro tanto se dedican a picar y a tostar el brezo, hasta conseguir varios colores, desde el negro ébano hasta el verde más intenso.
Otras seleccionan las espigas, retamas y todos los vegetales que serán imprescindibles para crear las mil y una figuras en honor al Santísimo.
A pesar de este esfuerzo, y con todo lo que conlleva, esta artística tradición está perdiendo calidad, reflejada por el problema de la falta de flores y las altas temperaturas, obligando a los artistas a suplir estar carencia con otros vegetales.
Sería conveniente que el Ayuntamiento y la propia comisión organizadora de este evento, el más importante de La Orotava, estudiara acciones dirigidas a garantizar todos los años el suministro de estos materiales para evitar que pierda atractivo y belleza. Considerada no sólo como una expresión del espíritu religiosos y artístico de un pueblo, sino como todo un acontecer cuya fama ha traspasado fronteras, las fiestas de Corpus Christi y San Isidro Labrador, declaradas de Interés Turístico Nacional, el día 31 de enero de 1980, por la Secretaría de Estado de Turismo, merecen todos los esfuerzos de los entes públicos y privados, no sólo de la villa sino de toda la isla.
Una feliz iniciativa
La feliz iniciativa que en 1847 tuvo la familia Monteverde de confeccionar una alfombra de flores para darle a la celebración de Corpus Christi mayor realce, se sigue manteniendo hasta nuestros días. Con toda seguridad las autoras de esta primera obra floral no podían imaginar que estaban sentando las bases de una de las tradiciones más importantes del país.
Aquella obra sencilla fue trazada sobre el empedrado de la calle y en su elaboración se emplearon, con toda seguridad, pétalos de rosas, geranios y otras flores de diversos tonos.
Dicen que en 1849 aparecieron las primeras figuras. Se trataba de un óvalo, enmarcado con adornos en los que destacaban dos palomas. Y fue así como con el paso de los años aquella devota costumbre fue seguida por otras familias como la de Lugo Viña, la Marquesa de la Florida y la de Machado, esta última frente a la plaza del antiguo Teatro Power que lucía en su fachada principal una magnífica obra de cantería. Estas alfombras junto con la de Monteverde eran las únicas que se confeccionaban entonces.
miércoles, 9 de mayo de 2012
El ayer y hoy de Puerto de la Cruz
Benjamín AFONSO
Y todo empezó de forma sencilla, espontánea. En la playa de Martiánez se presentaron un día unas europeas en bikini, y allí se armó el revuelo, el escándalo, los guardias, la gente, la moral, el albornoz, en definitiva, un jaleo.
No era cuestión de frenar aquella avalancha de gentes adineradas y hasta la guardia municipal estaba advertida de que se hiciera la vista gorda ante lo que parecía un ataque a la línea de flotación de la moral y a las buenas costumbres...
En poco tiempo la playa de Martiánez se puso de moda para los visitantes y residentes. Era, entre otras cosas, el lugar de encuentro de las gentes que acudían a refrescarse al Charco La Coronela, desplante municipal y gracia increíble donde muchos jóvenes aprendimos a nadar.
Y todo esto ocurría en 1958, cuando aún no existía el Complejo del Lago Martiánez, ni siquiera la Avenida Colón, aunque si la pista del Lido San Telmo regentada por José María Sotomayor Carmona y más tarde por Rudolf David Gilbert en las que una tarde entraron el primer Ministro inglés Winston Churchill acompañado de Aristóteles, que había arribado a la isla a bordo del yate Kristina, propiedad del famoso empresario griego, considerado uno de los más ricos del mundo...Y entonces el que fuera por aquellos años Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, no quiere perder la ocasión de conocer el Puerto de la Cruz, subirse a uno de los camellos de Lázaro y recorrer la zona de Martiánez bajo la mirada de Isidoro Luz.
Eran tiempos en los que los visitantes que llegaban a la ciudad se consideraban grandes personajes, tanto de la política como del mundo artístico.
El Lido San Telmo era por aquellos años uno de los establecimientos más atractivos donde el incombustible Álvaro Foronda amenizaba los bailes cantando y dándole al piano y al acordeón hasta el amanecer...
Por esta misma fecha abría sus puertas el primer hotel, El Bélgica, luego el Valle Mar, Las Vegas y el Tenerife Playa. Surgieron discotecas como el Cintra y el Golden Blue y Café Columbus, visitadas una noche por Julio Iglesias después de actuar en el Parque San Francisco sin cobrar ni una peseta porque alguien de la organización se había "mamado las perras", entregándole a su representante un talón bancario sin fondos. El cabreo de ´Julito´ fue descomunal y juró y perjuró que nunca más volvería por aquí...
Y llegó el alcalde Isidoro Luz y trazó la avenida Colón para poner orden y concierto entre los ambiciosos promotores, dispuestos a llevar las construcciones hasta los límites mismos del mar sin reparar en las consecuencias. Pero Isidoro Luz supo frenar aquellos planes y con visión de futuro hizo de este lugar una de las zonas turísticas más importantes de Europa. Su visión de progreso era extraordinaria, llegando a proponerle al alcalde de La Orotava, don Juan Cúllen, su cuñado, la posibilidad de ampliar la avenida Colón hasta la playa del Bollullo. La propuesta, en principio, no parecía descabellada pero los inconvenientes y los desacuerdos entre los propietarios del suelo afectado hizo que se desechara la idea. Habría que preguntarse si ahora, esa propuesta correría la misma suerte, casi seguro que no.
¿Pero, cómo era el ambiente nocturno en esta parte de la ciudad...? Desde la calle y a través de las grandes cristaleras de los comedores de los hoteles que daban a la avenida se podía ver como los clientes acudían vestidos de etiqueta y eran atendidos por camareros profesionales. Luego, al final, muchos de ellos se repartían por los lugares de moda, especialmente en el Lido San Telmo, las discotecas o las pocas cafeterías que existían entonces. En todas ellas había un espectáculo, la mayoría con actuaciones de grupos folclóricos de la isla o flamenco, sin olvidar la música sudamericana.
Y en medio de este jaleo nocturno, se vivía un ambiente extraordinario en el que mi amigo, el pintor Jesús Oramas, recién llegado de París, cantaba en la Cafetería Oasis las canciones de Edith Piaf como La Vie en Rose, acompañado al piano por Álvaro Foronda y el trompetista Manolo, que mantenía la sala expectantes cuando interpretaba la canción del Silencio hasta conseguir que los más sensibles se les pusieran los pelos de punta.
Foronda era un hombre entrañable y querido por todos y un veterano de la música, que vivió para el Puerto de la Cruz aportando lo mejor de su arte. De él me quedan muy buenos recuerdos y hasta semanas antes de su muerte siguió con su trabajo, acompañando a los numerosos espontáneos deseosos de cantar, algunos muy buenos, aunque la mayoría daba hasta pena. Pero como la cosa era pasarlo bien, todo era perdonable. Durante más de 30 años en la profesión Foronda vivió muchas anécdotas y experiencias. De una de ellas fui testigo... En cierta ocasión alguien se le acercó y le dijo que quería cantar el tango Adiós a la Vida, de Carlos Gardel y, efectivamente, así fue porque aquel pobre hombre tuvo la mala fortuna de sufrir un infarto mortal.
El Lago Martiánez
Pero las condiciones que ofrecía el Lago de Martiánez a los visitantes y ciudadanos para el baño no eran las más idóneas, ya que la mayoría de las veces estaba llena de callados como consecuencia de las fuertes mareas que se producen en esta parte del litoral portuense. Era urgente buscar una solución al problema y ofertar una alternativa. Esto hizo que los políticos de la época, centraran su atención en la zona marítimo-terrestre donde habían unos 50.000 metros cuadrados.
Y llega 1967 y después de muchas vicisitudes se encarga a los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Juan Alfredo Amigó Bethencourt y José Luis Olcina Alemany el primer proyecto de Piscinas Municipales en esta zona.
La idea surge en el transcurso de una reunión celebrada en el Casino Puerto de la Cruz, a la que asistieron representantes del Ayuntamiento, del Centro de Iniciativas y Turismo, así como técnicos municipales y empresarios del turismo y la hostelería. El presupuesto presentado por los ingenieros era de 42 millones de pesetas, financiados por la propia institución local. Los trabajos se adjudicaron a Luis Díaz de Losada, incorporándose a los mismos César Manrique, quien aporta el elemento artístico capaz de conjugar la técnica y el arte para conseguir en todos y cada uno de los componentes que conforman la obra un aire típicamente canario.
Imagínense que los honorarios que recibió Manrique por su trabajo fueron de 450.000 pesetas, cantidad que a los políticos y empresarios les parecía ridícula, pues en su opinión, si los comparan con los que habitualmente percibía eran irrisorios.
Además, César Manrique no solamente se dedicó al diseño sino que creó dos esculturas de gran valor artístico como el Hombre de los Alisios y La Jibia.
En septiembre de 1971 se inauguran estas instalaciones siendo alcalde de Puerto de la Cruz, Marcos Brito. Con este motivo la empresa constructora y el Ayuntamiento organizan un acto por todo lo alto actuando la célebre vedette internacional Josefina Baker.
La avenida Colón de Puerto de la Cruz fue el motor principal de la industria hotelera de Canarias y de España. Aunque parezca mentira, en este sector portuense se gestaron grandes proyectos como el Complejo de Lago Martiánez, considerado en los años 70 una de las obras más innovadoras y atractivas del país, gracias a la intervención de César Manrique, que fue el director artístico de esta obra. Y este pequeño espacio portuense fue visitado por personajes tan importantes como Winston Churchill, Arístóteles Onassis, así como Josefina Baker. Y en torno a este lugar se desenvolvía también la vida de los portuenses, que asistían atónitos al acontecer diario de una ciudad en pleno progreso.
Luces y sombras de Martiánez
Y todo empezó de forma sencilla, espontánea. En la playa de Martiánez se presentaron un día unas europeas en bikini, y allí se armó el revuelo, el escándalo, los guardias, la gente, la moral, el albornoz, en definitiva, un jaleo.
Eran otros tiempos. Eran los primeros bikinis que desafiaban a cuerpo limpio el aire del Atlántico. Allí fue Troya y desde los sectores más conservadores de la época, como suele ocurrir siempre, se intentó frenar aquel desmadre.Pero la cosa no pasó de ahí y las vikingas, ignorantes de aquella lucha interna y con la connivencia de las autoridades, representadas entonces por el alcalde Isidoro Luz Cárpenter, seguían remojándose y dorando sus pechos blancos al sol mientras que los altavoces de los chiringuitos Agustín y Felipe se escuchaban músicas de aquellos tiempos, como Moliendo café y otras torrefacciones del momento.
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| Winston Churchill saliendo de Lido San Telmo. |
En poco tiempo la playa de Martiánez se puso de moda para los visitantes y residentes. Era, entre otras cosas, el lugar de encuentro de las gentes que acudían a refrescarse al Charco La Coronela, desplante municipal y gracia increíble donde muchos jóvenes aprendimos a nadar.
Y todo esto ocurría en 1958, cuando aún no existía el Complejo del Lago Martiánez, ni siquiera la Avenida Colón, aunque si la pista del Lido San Telmo regentada por José María Sotomayor Carmona y más tarde por Rudolf David Gilbert en las que una tarde entraron el primer Ministro inglés Winston Churchill acompañado de Aristóteles, que había arribado a la isla a bordo del yate Kristina, propiedad del famoso empresario griego, considerado uno de los más ricos del mundo...Y entonces el que fuera por aquellos años Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, no quiere perder la ocasión de conocer el Puerto de la Cruz, subirse a uno de los camellos de Lázaro y recorrer la zona de Martiánez bajo la mirada de Isidoro Luz.
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| El que fuera Ministro de Turismo Manuel Fraga Iribarne e Isidoro Luz, alcalde de Puerto de la Cruz |
Eran tiempos en los que los visitantes que llegaban a la ciudad se consideraban grandes personajes, tanto de la política como del mundo artístico.
El Lido San Telmo era por aquellos años uno de los establecimientos más atractivos donde el incombustible Álvaro Foronda amenizaba los bailes cantando y dándole al piano y al acordeón hasta el amanecer...
Por esta misma fecha abría sus puertas el primer hotel, El Bélgica, luego el Valle Mar, Las Vegas y el Tenerife Playa. Surgieron discotecas como el Cintra y el Golden Blue y Café Columbus, visitadas una noche por Julio Iglesias después de actuar en el Parque San Francisco sin cobrar ni una peseta porque alguien de la organización se había "mamado las perras", entregándole a su representante un talón bancario sin fondos. El cabreo de ´Julito´ fue descomunal y juró y perjuró que nunca más volvería por aquí...
Y llegó el alcalde Isidoro Luz y trazó la avenida Colón para poner orden y concierto entre los ambiciosos promotores, dispuestos a llevar las construcciones hasta los límites mismos del mar sin reparar en las consecuencias. Pero Isidoro Luz supo frenar aquellos planes y con visión de futuro hizo de este lugar una de las zonas turísticas más importantes de Europa. Su visión de progreso era extraordinaria, llegando a proponerle al alcalde de La Orotava, don Juan Cúllen, su cuñado, la posibilidad de ampliar la avenida Colón hasta la playa del Bollullo. La propuesta, en principio, no parecía descabellada pero los inconvenientes y los desacuerdos entre los propietarios del suelo afectado hizo que se desechara la idea. Habría que preguntarse si ahora, esa propuesta correría la misma suerte, casi seguro que no.
¿Pero, cómo era el ambiente nocturno en esta parte de la ciudad...? Desde la calle y a través de las grandes cristaleras de los comedores de los hoteles que daban a la avenida se podía ver como los clientes acudían vestidos de etiqueta y eran atendidos por camareros profesionales. Luego, al final, muchos de ellos se repartían por los lugares de moda, especialmente en el Lido San Telmo, las discotecas o las pocas cafeterías que existían entonces. En todas ellas había un espectáculo, la mayoría con actuaciones de grupos folclóricos de la isla o flamenco, sin olvidar la música sudamericana.
Y en medio de este jaleo nocturno, se vivía un ambiente extraordinario en el que mi amigo, el pintor Jesús Oramas, recién llegado de París, cantaba en la Cafetería Oasis las canciones de Edith Piaf como La Vie en Rose, acompañado al piano por Álvaro Foronda y el trompetista Manolo, que mantenía la sala expectantes cuando interpretaba la canción del Silencio hasta conseguir que los más sensibles se les pusieran los pelos de punta.
Foronda era un hombre entrañable y querido por todos y un veterano de la música, que vivió para el Puerto de la Cruz aportando lo mejor de su arte. De él me quedan muy buenos recuerdos y hasta semanas antes de su muerte siguió con su trabajo, acompañando a los numerosos espontáneos deseosos de cantar, algunos muy buenos, aunque la mayoría daba hasta pena. Pero como la cosa era pasarlo bien, todo era perdonable. Durante más de 30 años en la profesión Foronda vivió muchas anécdotas y experiencias. De una de ellas fui testigo... En cierta ocasión alguien se le acercó y le dijo que quería cantar el tango Adiós a la Vida, de Carlos Gardel y, efectivamente, así fue porque aquel pobre hombre tuvo la mala fortuna de sufrir un infarto mortal.
El Lago Martiánez
Pero las condiciones que ofrecía el Lago de Martiánez a los visitantes y ciudadanos para el baño no eran las más idóneas, ya que la mayoría de las veces estaba llena de callados como consecuencia de las fuertes mareas que se producen en esta parte del litoral portuense. Era urgente buscar una solución al problema y ofertar una alternativa. Esto hizo que los políticos de la época, centraran su atención en la zona marítimo-terrestre donde habían unos 50.000 metros cuadrados.
Y llega 1967 y después de muchas vicisitudes se encarga a los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos Juan Alfredo Amigó Bethencourt y José Luis Olcina Alemany el primer proyecto de Piscinas Municipales en esta zona.
La idea surge en el transcurso de una reunión celebrada en el Casino Puerto de la Cruz, a la que asistieron representantes del Ayuntamiento, del Centro de Iniciativas y Turismo, así como técnicos municipales y empresarios del turismo y la hostelería. El presupuesto presentado por los ingenieros era de 42 millones de pesetas, financiados por la propia institución local. Los trabajos se adjudicaron a Luis Díaz de Losada, incorporándose a los mismos César Manrique, quien aporta el elemento artístico capaz de conjugar la técnica y el arte para conseguir en todos y cada uno de los componentes que conforman la obra un aire típicamente canario.
Imagínense que los honorarios que recibió Manrique por su trabajo fueron de 450.000 pesetas, cantidad que a los políticos y empresarios les parecía ridícula, pues en su opinión, si los comparan con los que habitualmente percibía eran irrisorios.
Además, César Manrique no solamente se dedicó al diseño sino que creó dos esculturas de gran valor artístico como el Hombre de los Alisios y La Jibia.
En septiembre de 1971 se inauguran estas instalaciones siendo alcalde de Puerto de la Cruz, Marcos Brito. Con este motivo la empresa constructora y el Ayuntamiento organizan un acto por todo lo alto actuando la célebre vedette internacional Josefina Baker.
sábado, 5 de mayo de 2012
Mohamed Osman, un pintor egipcio en Tenerife
Benjamín AFONSO
Hace varios días estuve contemplando varios cuadros de Mohamed Osman. Los tenía un amigo colgados en una de las paredes de su despacho. No digo nada nuevo si afirmo que Osman se ha ganado en Tenerife un afamado prestigio como pintor. Contemplando estas y otras obras, se puede afirmar que pocos como el han sabido captar las esencias de nuestros pueblos. Sus cuadros han colgado de las mejores salas culturales. Sus exposiciones han recorrido la isla, y en cada una de ellas se aprecia como el artista recoge aspectos y detalles extraídos del entorno, del paisaje, en concreto de las calles, plazas, casas rurales y edificios del pueblo para convertirlos en la materia prima a partir de la cual el pintor egipcio refleja la luz y la atmósfera insular. Además, recuerdo que en cierta ocasión, mientras le hacía una entrevista me confesaba que "Tenerife era uno de los pocos sitios del mundo que todavía conserva el sentido humano".
Rebuscando entre mis apuntes me encuentro con una pequeña biografía de Mohamed Osman que dice: Nació en El Cairo en 1952, estudia en Roma, durante diez años, donde obtiene el grado de arquitecto por su Universidad, ingresa en la Academia de Bellas Artes y presenta con éxito varias exposiciones. Más tarde, durante el lustro 1981 a 1986, se traslada a Canadá, donde ejerce su profesión - arquitectura- diseño y decoración-, obteniendo como pintor artístico el estatus de inmigrante independiente, realizando numerosos trabajos en estos campos para algunas empresas de este país y de Estados Unidos.
En 1986 viene a Tenerife donde trabaja, pinta y, lo que es más importante, se compenetra con el paisaje y el paisanaje. El artista se ha ganado el prestigio y un lugar destacado en el mundo del arte de la isla. Sus numerosas exposiciones en las salas de arte más importantes de Tenerife, así lo confirman todas las críticas.
En el año 1993, expone en el Circulo de Amistad XII de Enero de Santa Cruz de Tenerife; en 1994, en el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, también de la capital tinerfeña y, en 1995, 96, 97, 98 y 99 lleva su obra hasta la Sociedad Cultural Liceo de Taoro de La Orotava, además de otro pueblos de la isla, lo que le ha valido que destacadas personalidades del mundo artístico le hayan dedicado elogiosos comentarios:..."es un pintor que nos retrata la visión real del paisaje, donde hay transparencias y sugerencias, donde el alma sensible del pintor sabe colocar en su justa medida la leyenda de una ventana o el silencio de una calle".
Los colores son los propios de esa madera gastada por las erosiones de los siglos o de esas tejas de barro donde ha discurrido el agua, dando vida a los verodes en centurias. Pintor de buena escuela, conoce las proporciones y los ángulos. Es discreto en el cromatismo y sincero", "...domina la luz de dentro y fuera de las islas, conoce sus secretos...", "no reproduce lo visible sino que hace visible lo que no siempre lo es".
Ahora, Osman trabaja y reside en Tenerife y ha descubierto que todo cuanto le rodea, incluido el detalle y el recoleto más insignificante, forma parte importante de su obra. Y es que pintar un paisaje no es describir unos accidentes.
Eso es fácil. Lo dificil es pintar un rincón de esta parte de la isla, es interpretar una manera de ser y de sentir, como lo hace Mohamed Osman en todos y cada uno de sus cuadros. Pero hasta conseguirlo son muchos los días y las noches que ha pasado en soledad por los mil y un vericuetos de la isla; son muchas las horas buscando una luz, un crepúsculo, "un sentido a la vida sujeta a un paisaje".
Convergencias de culturas
En una de las pinturas adquiridas por mi amigo, aparece una antigua vista del pueblo del Realejo Alto. En ella figuran aspectos y detalles recogidos del entorno rural. En otra de su obras aparecen "los castellanos y los guanches, el Adelantado y el Mencey".
Juan del Castillo nos comenta que tres son las culturas que convergen en la mirada pictórica de Osman: la egipcia, la latina y la sajona. A decir del crítico, Osman frecuenta "algunos de los rincones por los que hemos pasado infinidad de veces, que siempre han estado allí, pero en los que nunca hubiéramos reparado si Osman no nos hubiera llamado la atención, si no proclamara con su pincel su sobria belleza".
Estos óleos, significa el comentarista orotavense, "llevan implícitos mensajes, tienen valor testimonial, son grito callados de denuncia. Si algún día esas reliquias desaparecieran, seguirán viviendo en los cuadros osmanianos".
Por su parte, Salvador García introduce un nuevo matiz al ver en la obra de Osman un rasgo reivindicativo, "en clara disconformidad con el deterioro de las cosas, del hecho natural y de la propia obra humana". "Desde este punto de vista, la pintura del artista egipcio cobra un interés casi patrimonial".
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